¿PARA QUÉ NOS SIRVE EL PERDÓN?

¿Sabías que? El perdón mejora la salud física y mental de quien lo hace, eleva la autoestima, disminuye el estrés, la ansiedad y depresión, regula la presión arterial elevada, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y los dolores musculares. 

Descubre eso y más en este artículo. 

¿Qué es el perdón?

Se trata de un proceso interno que nos libera de emociones que en su momento fueron normales como resultado de una ofensa (ira y el miedo) pero que al hacerse crónicas, generan estados emocionales que nos perturban y que incluso afectan nuestra salud.

“La ira y el miedo son emociones normales que pueden llegar a convertirse en patológicas y dañinas si se perpetúan a través de los años”

¿Qué ocurre en nuestro interior?

Cuando el ser humano percibe una situación amenazante,  la parte emocional del cerebro, reacciona de forma inmediata provocando miedo e ira como protección ante la amenaza. 

Estas emociones se manifiestan en el cuerpo liberando neuroquímicos como:

  • Adrenalina
  • Cortisol 
  • Norepinefrina

Esto provoca que se tensen los músculos, se activen las glándulas sudoríparas. También que se eleven la presión arterial y frecuencia cardiaca. 

Por eso, cuando nos enojamos sentimos como si un fuego interno recorriera nuestro cuerpo 🔥

Las reacciones anteriores son necesarias para poner el cuerpo en “alerta” para el ataque o la huida.  De hecho, nuestro estado cognitivo también se ve afectado ya que no podemos pensar con claridad porque las facultades mentales están enfocadas en la defensa o evitación del peligro.

Además de esta parte fisiológica, la ira y el miedo tienen un componente psicológico.  El evento “traumático” se fija en nuestra memoria para activar nuestro sistema de reacciones defensivas ante situaciones parecidas. Esto explica por qué nos cuesta tanto trabajo olvidar la experiencia, el lugar y las personas relacionadas con el evento en el que sentimos que se nos agredió u ofendió.

Me siento muy ofendido...

Cuando estamos frente a una situación, esta por si sola, no tiene ningún valor emocional. La emoción se desencadena de la valoración personal que hacemos del evento, esto es del significado que le damos. 

Las emociones surgen en función de nuestros pensamientos, de lo aprendido, de lo que nos inculcaron como injusto, no tolerable, etc. Así que cuando interpretamos o juzgamos una situación como un abuso, una injusticia, una falta de  respeto, sentimos ira. 

Pensamientos del tipo:

-¿Cómo se atreve a tratarme así?

-Esto es intolerable

-¿Quién se cree que es?

Son el combustible perfecto para incrementar y prolongar los sentimientos de ira, inclusive, aumentando la posibilidad de ser agresivos. Este aspecto es generalmente difícil de comprender. Solemos preguntarnos, ¿cómo es posible que el evento en sí no represente nada? ¿que yo mismo sea quien le atribuye una connotación negativa, de ofensa cuando en  la realidad el evento ocurrió y yo salí lastimado? 

Bajo estas circunstancias, el perdón se vuelve muy complicado.

Sin embargo, cuando decido cambiar el significado de lo que yo considero una ofensa, puedo llegar a perdonar. Lo que perdonamos es el recuerdo de un hecho al que le dimos un significado.  

El perdón depende de nuestra manera de interpretar los hechos. Es decir, no podemos cambiar el recuerdo pero sí su significado.

Entonces...

Si admitimos que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras emociones y que el rencor nos lleva a revivir permanentemente una situación que :

  1. Ocurrió en el pasado.
  2. Interpretamos como negativa.
  3. Su recuerdo nos genera emociones que liberan sustancias químicas asociadas al estrés.
  4. Nos impulsa a conductas destructivas y de hostilidad que deterioran nuestra relación con los demás.

Entonces, ¿decidirías perdonar al otro y liberarte?

Te invitamos a realizar la siguiente meditación que te dará las herramientas que necesitas. 

El perdón psicóloga gilda
Dra. Gilda Sánchez
Psicóloga en Cuidadosamente

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