LA MUERTE NO AVISA

CuidadosaMENTE

Sonó el teléfono celular de Norah, un amigo le hablaba para decirle que había visto un accidente de tráfico en el libramiento y que la moto afectada se parecía a la de Manuel, su esposo. Norah no supo que responder, le dio las gracias por la información y colgó. Inmediatamente pensó “pero si hace 20 minutos me despedí, no puede ser él”.

A Manuel le encantaban las motos, pues eran prácticas, cómodas y sobretodo corrían, aunque no era una pasión compartida con su mujer quien le decía que no era un buen ejemplo para sus dos hijos, uno de 24 y otro de 27 años, él siempre se salía con la suya.

Pocas veces nos ponemos a pensar que a nosotros nos puede pasar algo así, salir una mañana hacia el trabajo y ya no regresar jamás. Las muertes inesperadas suceden todos los días; infartos, accidentes, homicidios, complicaciones del cáncer y de enfermedades crónico degenerativas, por nombrar algunas. No tenemos una cita en nuestra agenda de vida con la muerte, pero en nuestro corazón sabemos que está ahí, tarde o temprano, llegará la cita ineludible.

Cuando hacía talleres de tanatología, realizaba la siguiente pregunta a los asistentes: ¿Cómo te quieres morir? A lo que la mayoría de las personas contestaban: de un infarto, en mi cama con mi familia, sin dolor, dejando todo en orden para mis hijos… se trata de deseos muy compartidos, pero la verdad es que la  muerte no avisa.

No nos gusta pensar que algún día no estaremos aquí con nuestros seres queridos, que la vida es corta y que somos bastante frágiles. Y cuando recibimos una noticia inesperada de la muerte de un ser querido, quedamos en shock, no lo podemos creer, lo vivimos como una pesadilla. Entonces se inicia el proceso del duelo, pero que debido a la manera súbita en la que se presentó la muerte, quedan generalmente asuntos pendientes, desde emocionales, personales, laborales, familiares, sociales, hasta sueños o proyectos  compartidos que pueden complicar el proceso natural del duelo.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL DUELO?

Se trata de una reacción física, emocional, mental y espiritual por la pérdida o defunción de alguien o algo muy significativo en nuestras vidas. De acuerdo al tipo de fallecimiento, el tipo de vínculo afectivo, la edad del ser querido y otros factores como una defunción sorpresiva, quedamos tan devastados y dolidos, que nosotros solos no sabemos, o no queremos seguir adelante, nos sentimos como en una nube negra que inunda nuestro cuerpo físico, mente y emociones.

Si deseas conocer más acerca de los pensamientos y emociones que acompañan al duelo, así como las distintas etapas para sobrellevarlo, puedes visitar nuestro artículo: ¿Cuáles son las fases de un duelo?

EL DUELO NO SE SUPERA, SE PROCESA.

En mis sesiones, la mayoría de mis pacientes inician diciendo: “tomo terapia porque quiero que me ayude a superar el duelo de…”, pero no es así, el duelo no se supera, se trabaja, se procesa, se elabora, se realizan tareas para sanarlo, pero nunca termina, es como el mar, siempre está en movimiento. En otro artículo mencionamos las tareas para un duelo saludable.

Habrá fechas, momentos y situaciones durante el duelo, que nos harán sentir como si fuera el primer día, llenos de dolor, tristeza, culpa, impotencia, soledad, miedo o enojo… y es en nosotros donde recae la decisión de elegir crecer a través de la pérdida, para que el dolor se convierta en una oportunidad para el crecimiento personal.

LA TÉCNICA JIN SHIN JYUTSU

Si en estos momentos estás viviendo una pérdida afectiva o cualquier otra situación que te está robando tu paz, me gustaría compartirte una técnica japonesa práctica y muy útil, tanto para niños como para adultos, que ayuda al manejo de estrés, a restaurar el equilibrio mental, emocional corporal y espiritual. Es la técnica Jin Shin Jyutsu.

Según está técnica cada dedo de la mano representa una emoción. Los pulgares por ejemplo, representan la preocupación, el dedo índice el miedo, el dedo medio el enojo, el dedo anular la tristeza y el meñique la confianza en uno mismo o autoestima. El ejercicio consiste en sostener firmemente “envolviendo” con los dedos de la mano contraria, cada uno de los dedos de la mano a trabajar por 1 o 2 minutos, respirando profundamente. Una vez hayamos recorrido todos los dedos de una mano trabajaremos bilateralmente con los dedos de la otra. La practica diaria de este ejercicio te ayudará a lograr mayor equilibrio y contención emocional.

Espero te haya gustado este artículo y recuerda que si decides trabajar en ti a través de un acompañamiento emocional Tanatológico, estaremos para apoyarte cuando tú lo decidas, será una manera de honrar la memoria de tu ser querido.

Te mando un fuerte abrazo desde el corazón, deseando tu recuperación emocional y espiritual.

Dra. Anilda Palencia
Especialista en terapia Tanatológica en Cuidadosamente.