APRENDIENDO A PERDONAR

CuidadosaMENTE

¿SABÍAS QUE… LOS ESTADOS EMOCIONALES NEGATIVOS COMO LA ANSIEDAD, LA DEPRESIÓN Y LA HOSTILIDAD SANAN CON EL SIMPLE ACTO DE PERDONAR?

De forma inversa, el acto de perdonar mejora la salud física y mental de quien lo hace, eleva los niveles de autoestima, mejora el estrés, la ansiedad y depresión, así como las manifestaciones físicas tales como la presión arterial elevada, enfermedades cardiovasculares y los dolores musculares.

 

PERO.. ¿QUE ES EL PERDÓN?

Se trata de un proceso interno que nos libera de emociones que en su momento fueron normales como resultado de una ofensa (ira y el miedo), pero que al hacerse crónicas, generan estados emocionales que nos perturban y que incluso afectan nuestra salud.

“La ira y el miedo son emociones normales que pueden llegar a convertirse en patológicas y dañinas si se perpetúan a través de los años”

¿QUE OCURRE EN NUESTRO INTERIOR?

Cuando el ser humano percibe una situación amenazante, nuestro sistema límbico o parte emocional del cerebro, reacciona de forma inmediata provocando miedo e ira como protección ante la amenaza. Estas emociones se manifiestan en el cuerpo liberando neuroquímicos como la adrenalina, el cortisol y la norepinefrina que tensan los músculos, activan las glándulas sudoríparas y elevan la presión arterial y frecuencia cardiaca. ¡Por eso, cuando nos enojamos sentimos como si un fuego interno recorriera nuestro cuerpo!

Las reacciones anteriores son necesarias para poner el cuerpo en “alerta” para el ataque o la huida.  De hecho, nuestro estado cognitivo también se ve afectado ya que no podemos pensar con claridad porque las facultades mentales están enfocadas en la defensa o evitación del peligro.

Además de esta parte fisiológica, la ira y el miedo tienen un componente psicológico.  El evento “traumático” se fija en nuestra memoria para activar nuestro sistema de reacciones defensivas ante situaciones parecidas. Esto explica el por qué nos cuesta tanto trabajo olvidar la experiencia, el lugar y las personas relacionadas con el evento en el que sentimos que se nos agredió u ofendió.

 

YO SOY LA QUE ME SIENTO OFENDIDA

Cuando estamos frente a una situación, ésta por si sola no tiene ningún valor emocional. La emoción se desencadena de la valoración personal que hacemos del evento, esto es del significado que le damos. Las emociones surgen en función de nuestros pensamientos, de lo aprendido, de lo que nos inculcaron como injusto, no tolerable, etc. “Así que cuando interpretamos o juzgamos una situación como un abuso, una injusticia, una falta de  respeto sentimos ira. Pensamientos del tipo “esto es intolerable”, “cómo se atreve a tratarme así”, “quién se cree que es!” por ejemplo, son el combustible perfecto para incrementar y prolongar los sentimientos de ira, inclusive, aumentando la posibilidad de ser agresivos.” 

Este aspecto es generalmente difícil de comprender. ¿Cómo es posible que el evento en sí no represente nada, que yo mismo sea quien le atribuye una connotación negativa, de ofensa cuando en  la realidad el evento ocurrió y yo salí lastimado?. Sin embargo, cuando decido cambiar el significado de lo que yo considero una ofensa, puedo llegar a perdonar. Lo que perdonamos es el recuerdo de un hecho al que le dimos un significado.  No puedo cambiar el recuerdo, pero sí su significado.

"Perdonar depende de nuestra manera de interpretar los hechos"

 

OTORGAR UN PERDÓN

La ira y el miedo se expresan en nuestra vida cotidiana con estados de ansiedad, hostilidad e incluso con agresividad.  Si comprendemos que vivir con resentimiento activa permanentemente reacciones fisiológicas y neuroquímicas que provocan daños en nuestra salud física y emocional… ¿seguirías sin decidir perdonarte o sin perdonar a otros?

Si admitimos que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras emociones y que el rencor nos lleva a revivir permanentemente una situación que :

  1.  Ocurrió en el pasado.
  2.   Interpretamos como negativa.
  3.  Su recuerdo nos genera emociones que liberan sustancias químicas asociadas al estrés.
  4.  Nos impulsa a conductas destructivas y de hostilidad que deterioran nuestra relación con los demás.

Entonces, ¿decidirías perdonar?, ¿Decidirías liberarte del papel de víctima para sanar tu vida física y emocional?

Dra. Gilda Sánchez
Psicóloga Clínica especialista en terapia individual y de pareja.

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