PERSONAS TÓXICAS: ¿SOY UNA DE ELLAS?

CuidadosaMENTE

Recientemente hemos escuchado o incluso utilizado el vocablo “tóxica o tóxico” para referirnos a una persona que constantemente lastima emocional y o físicamente a otra.  

En términos generales estamos hablando de personas negativas, manipuladoras y egoístas que no se hacen responsables de sus acciones. Contaminan la vida de los demás con sus conductas agresivas y actitudes poco empáticas. Una característica fundamental de un individuo “tóxico” es que impacta negativamente de manera permanente a las personas que están a su alrededor provocándoles estados de estrés y desgaste emocional.  

Cuando nos encontremos frente a este tipo de personas es importante ser capaces de responsabilizarnos de nuestras emociones y  evitar “engancharnos” con sus comentarios o discusiones, no reaccionar en forma agresiva ante sus provocaciones, no sentirnos culpables por no ceder ante sus chantajes. En  suma, no hay que tomárselo personal.

Es fundamental entender que no hay que intentar cambiarlos sino más bien, aprender a poner límites a su agresividad e incluso llegar al grado de alejarnos definitivamente de ellas si lo consideramos conveniente para nuestro bienestar emocional y físico.

También es conveniente saber que no estamos exentos de tener rasgos de personalidad “tóxicos” ya sea en nuestra vida cotidiana o bajo ciertas circunstancias en las que nos sentimos bajo presión o estrés por lo que es crucial tener en cuenta que cuando actuamos  de esa manera también nos dañamos a nosotros mismos pues probablemente nos sintamos arrepentidos después de habernos comportado negativamente o emitido comentarios que lastimaron a las personas con las que convivimos.

Cuando nos encontremos frente a este tipo de personas es importante ser capaces de responsabilizarnos de nuestras emociones y evitar “engancharnos”.

 

A continuación podrás conocer algunos de los rasgos sobresalientes de las personas “tóxicas” para descubrir si te sientes identificado con alguno:

– EGOCENTRISMO:  Los egocéntricos se sienten superiores a la mayoría de las personas. Su tema preferido de conversación es él mismo y lo bien que podría hacer las cosas en comparación a como lo hacen los demás. Buscan sentirse bien devaluando, descalificando y no reconociendo los logros ajenos porque en el fondo son inseguros y envidiosos.

– DEMANDA:  ¿Sientes que tus necesidades son prioritarias a las de los otros?, ¿exiges que se te atienda al instante?, ¿que tu pareja esté complaciendo tus caprichos constantemente?, ¿te molesta hacer fila o tener que esperar a alguien que se retrasa unos minutos? Estas son una muestra de actitudes intolerantes y abusivas que pueden ser tóxicas para los que están cerca de ti.

– PROVOCACIÓN: ¿Te gusta contradecir, retar a los demás o  invariablemente poner en la mesa temas que sabes van a causar controversia y calentar los ánimos en las reuniones familiares y amistosas?

– VICTIMISMO:  La víctima es un gran manipulador. Responsabiliza a los demás  y a “la vida” de todo lo malo que le  sucede. Mediante el chantaje emocional provoca sentimientos de culpa en el que no hace lo que el  pide. Vive quejándose y declarando que todos están en su contra. Desde el rol de víctima justifica y niega cualquier aspecto negativo que alguien les señale. Usa frases como “después de todo lo que he hecho por ti… ¿ahora me haces esto?”, “si no puedes hacerme el favor, no importa, me las arreglaré como pueda”  ¿te identificas con la víctima?

– NEGATIVIDAD: En aras de ser “realista”, una persona negativa ve todo lo malo que puede suceder cuando surge la posibilidad de llevar a cabo un proyecto propio o ajeno. Relatan    sucesos de desgracia y ruina que han pasado o pasarán alrededor del tema planteado para desanimar a su interlocutor, o bien, para convencerse a ellas mismas que no es posible lograr sus metas. Son personas envidiosas que proyectan su inseguridad en los demás.

– EVASIÓN: Estas personas rehúyen sus responsabilidades, tratan de que los demás hagan las cosas por ellos y por supuesto luego se molestan porque no salieron como ellos lo “hubieran hecho”. Justifican su falta de compromiso con excusas, manipulan llegando a mentir o engañar para lograr sus propósitos. Se escudan en expresiones como “yo no dije eso”, “no tengo tiempo”, “ no puedo”, “yo soy así”. ¿Resuenas con alguna de estas frases?

– VIOLENCIA:  ¿Gritas, insultas, te enfureces con los demás porque las cosas no salen como tu quisieras?, ¿has querido golpear o has  golpeado a alguien porque “te hizo enojar”?, ¿faltas al respeto constantemente a tus allegados, los descalificas y devalúas intentando causar inseguridad en ellos?, ¿generalmente estás de mal humor? Indudablemente eres una persona tóxica.

– CONTROL:  Las personas controladoras pueden ser muy obvias cuando presentan el perfil del “dictador”; dan órdenes a todo mundo y literalmente se pasan la vida imponiendo al de al lado lo que debe hacer, decir, sentir. Son padres que deciden las actividades de toda la familia y hasta la carrera que van a estudiar los hijos a quienes no les permiten  expresarse argumentando el cásico “yo sé lo que es mejor para ti” etc.

Pero hay controladores que bajo el pretexto de ser “muy buenos”, se entremeten en la vida íntima de familiares y amigos con el fin de “dar buenos consejos, imponen amablemente su punto de vista acosando a su interlocutor con frases como “yo te lo digo por tu bien”, “allá tú si no me haces caso”. Son particularmente tóxicos con sus seres cercanos e hijos pues les infunden temor a fracasar si no siguen sus directrices en vez de incitarlos a tomar sus  propias decisiones.   

– CELOS: Un sujeto tóxico es especialmente celoso y posesivo con su pareja. Quieren que ésta viva solo para ellos y por tal motivo, sabotean y evitan que logre sus metas. Controlan sus salidas, amistades, forma de vestir etc y pueden llegar al extremo de revisar sus pertenencias personales tales como el teléfono celular. Con estas actitudes, la pareja se siente “asfixiada” por ellos.

Si otras personas te dicen que eres “difícil”, que te exaltas de manera desproporcionada a la realidad, que das demasiadas órdenes, que eres “entrometido”, que tienes que cambiar porque se sienten agobiados por tu actitud o incluso si has notado que te evitan, es momento de preguntarte si estás actuando de forma inadecuada y estás siendo “tóxico” para los que te rodean.

Si te reconoces en uno o más de los comportamientos anteriores, te invitamos a reflexionar y acepter que es momento de iniciar un cambio. Probablemente estés proyectando en las demás personas alguna situaciones o sentimientos que te causan inseguridad. Tomar conciencia es el primer paso para modificar las actitudes nocivas por unas más sanas. Si encuentras dificultad en hacerlo, es recomendable que busques ayuda  de un psicoterapeuta.

 

 

A continuación te presentamos una guía que te puede ayudar a analizar el tema de manera breve y muy personal:

 ¿Hablas en exceso de ti mismo?

 ¿Tiendes a criticar constantemente a los demás y /o a compararte con ellos?

 ¿Eres víctima?, ¿le hechas la culpa de todo lo que te pasa a otras personas?

Haz una lista de tus quejas más frecuentes y honestamente analiza si responden a situaciones reales o si las usas como pretexto para no enfocarte en la soluciones.

Describe el trato que le das a las demás personas, especialmente a tus seres cercanos.

 Acércate a tus familiares, especialmente a tus hijos y pregúntales si  perciben que tratas de imponer tus puntos de vista sobre cuestiones generales y particularmente en sus asuntos personales.

Pregúntate si te enojas por cosas que no tienen importancia. ¿reaccionas explosivamente?

Analiza tus temas de conversación: Determina si son cosas positivas que alegran y estimulan a los demás o son sucesos y puntos de vista negativos que provocan  pesar.   

Reconoce si das opiniones que no te han pedido e interfieres en los planes y decisiones de los demás “aconsejando” lo que es mejor para ellos y enfadándote si no te hacen caso.

Ten una conversación franca con tu pareja y pregúntale si le parece  que la celas demasiado y o si siente que la quieres dominar.

Dra. Gilda Sánchez
Psicóloga Clínica en Cuidadosamente

 

 

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