MEDITACIONES

Meditación guiada para soltar la frustración

A lo largo de la vida, todos los seres humanos experimentamos logros y derrotas. Sin embargo, estamos tan acostumbrados a enfocarnos en aquellas situaciones que no salen como esperábamos, lo que puede generar sentimientos de ira, molestia o decepción. 

Con esta meditación para soltar la frustración, aprenderás a tratarte con amabilidad y compasión ante situaciones adversas sin perder el control emocional: 

¿Qué sentimos cuando no logramos
lo que deseamos o queremos?

En ocasiones, cuando nos esforzamos al máximo dedicando nuestro tiempo y energía para alcanzar nuestros objetivos y por alguna razón o circunstancia no conseguimos esa meta, comenzamos a sentir frustración.

La frustración es una respuesta emocional que solemos experimentar cuando no logramos cumplir un deseo, una necesidad o una expectativa.  

Esta emoción se puede presentar en cualquier situación, ya sea escolar, laboral, amorosa e incluso porque no estamos avanzando en nuestros objetivos personales pero lo importante, es que sepamos gestionarla de una manera saludable. 

Cuando somos niños, es común que nadie nos enseñe a lidiar con la frustración. Por lo tanto, cuando crecemos, los recursos con los que disponemos para enfrentarla son escasos y nos podemos volver intolerantes a ella. 

La intolerancia a la frustración puede incluir:

  • Respuesta emocional intensa ante pequeños contratiempos. 
  • Dificultad para aceptar la realidad cuando las cosas no salen como se esperaba.
  • Baja tolerancia al estrés y la presión.
  • Culpar a los demás o a las circunstancias externas por los problemas que surjan.
  • Incapacidad para mantener la calma y buscar soluciones en momentos difíciles.

¿Cómo puedes aprender a tolerar la frustración?

Tener la capacidad para enfrentar la frustración, puede llevarnos a revivir la situación que la generó. Es posible que nos sintamos nuevamente tristes o enojados, pero recordemos que en esta ocasión es con el fin de comprender por qué nos está haciendo sentir mal. Al realizar esta práctica, es importante no juzgarnos para conectar con nuestras emociones que surgen a través de esta situación. 

Cuando reconocemos qué es lo que nos produce malestar, podemos darnos cuenta que llegamos a ser sumamente duros con nosotros mismos cuando algo no sale como queremos, comenzamos a tratarnos mal y hablarnos negativamente. 

Aprender a ser más compasivos con nosotros mismos, nos permitirá enfrentar la frustración de una manera mucho más fácil. 

Reconoce tus errores como oportunidades de crecimiento y no temas al fracaso.

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