MEDITACIONES

Meditación para sanar la relación con mamá

¿Te gustaría ver a tu mamá de una manera distinta? Esta meditación te brindará la oportunidad de sanar simbólicamente tu relación con ella. Y si no has meditado nunca, no te preocupes, iremos paso a paso. ¡Prepárate y ponte cómodo! Estás en un lugar seguro. 

Tener una buena o mala relación con nuestra madre puede ser un algo muy influyente en nuestra salud mental y emocional. Cuando nacemos, nuestra madre es nuestro pilar, nuestro mundo. Primero nos conectamos con ella a través de la concepción (es decir, cuando queda embarazada), posteriormente en la lactancia, donde la necesitamos para sobrevivir. La necesitamos para vivir. 

Cuando una madre no está presente ya sea física o emocionalmente, no importa qué tan chiquitos seamos, podemos darnos cuenta y saber que algo no anda bien o que nuestras necesidades no están siendo cubiertas (por lo menos no de la manera en la que lo necesitamos).  

Lo anterior puede generar, de manera inconsciente, heridas emocionales que aparecerán a lo largo de nuestra vida de diversas maneras. Así que si queremos sanar la relación con mamá, lo primero que tenemos que hacer es informarnos y acudir con un experto que nos pueda acompañar.

Heridas de la infancia

Existen varios autores que hablan de estas heridas pero en general, estas son las principales que pueden desarrollarse durante la infancia: 

1. Rechazo

La herida del rechazo se genera cuando el infante siente que su cuidador (madre o padre) siente que es rechazado, es decir, que aquella persona a su cargo no lo acepta por quien es. Es importante recalcar que esta experiencia puede ser a raíz de la interpretación propia del niño, de cómo percibió la situación o el trato. 

En la adultez, un niño con herida de rechazo puede presentar:

    • Complacencia, es decir, querer hacer todo para que los demás lo acepten y no lo rechacen.
    • Perfeccionismo para no tener ninguna característica que aleje a los demás de él/ella.
    • Una autenticidad nula, es decir, la persona no se permitirá mostrar sus características reales porque su único propósito será embonar y sentir aceptación.

2. Abandono

Aquí se manifiesta una soledad profunda durante la niñez. El niño o niña, sin entender qué sucede, siente que está completamente solo y que no tuvo las características necesarias para que sus padres decidieran acompañarlo. Esto también se suele presentar por padres ausentes, por ejemplo, cuando el padre abandona a la madre, el infante lo siente como un abandono a su persona por no ser suficiente. Esta herida se puede desarrollar incluso cuando los padres trabajan largas jornadas y quien cría al niño es algún amigo o familiar cercano. El niño, sin entender qué está sucediendo, puede percibir que esta ausencia se debe a algún tipo de falla en él.

Es posible que un adulto con herida de abandono se vuelva muy independiente para no requerir ayuda de nadie. El punto negativo de esto, se manifiesta en que no se permitirá pedir ayuda cuando lo necesite porque eso significaría aceptar su vulnerabilidad. También es posible que desarrolle una gran dependencia por lo que los demás pensarán de él o ella. Asimismo, el terror al abandono puede ser tan grande, que el adulto puede fingir que nadie le importa o que no importa si la persona está o no, esto para no sentirse vulnerable. 


3. Humillación

En este caso, se refiere a situaciones que nos hicieron sentir “insuficientes” o que siendo realmente nosotros, no éramos merecedores del amor de nuestros cuidadores, que pudieron haber sido padres, abuelos, tíos o alguna persona que se encargara de nuestro cuidado. 

En la adultez se puede presentar:

  • Dificultad para experimentar sensaciones agradables o placenteras por el hecho de no sentirse merecedor.
  • Baja autoestima debido a ese sentimiento de inferioridad que se presenta durante la niñez.
  • Nula atención al autocuidado, no atender sus propias necesidades físicas, emocionales y sociales.

♦ Te invitamos a consultar este video en el que podrás descubrir más información acerca de las heridas de la infancia así como la manera de transitarlas sanamente. 

4. Traición

Esta herida suele hacerse presente cuando el padre o la madre prometen cosas que no cumplen (sea cual sea el motivo) y el niño se siente traicionado. Algunos ejemplos de ello son: 

  1. Te prometo que mañana vamos a visitar a tus primos
  2. Si haces la tarea, te llevaré al parque a jugar 
  3. Te prometo que el fin de semana pasaremos tiempo juntos 
  4. Saldré temprano del trabajo para estar contigo 

Es probable que te parezca absurdo que cosas como las mencionadas anteriormente puedan generar heridas tan profundas en la niñez pero el cerebro es tan misterioso que actúa e interpreta las cosas de maneras muy diferentes. Quizá el padre o la madre que no fue capaz de cumplir la promesa no lo hizo con el afán de dañar al niño, pero en su inconsciente el infante no sabe eso y lo interpreta como una traición o un engaño 

Cuando un niño se siente traicionado, es muy probable que cuando sea adulto, tenga una gran necesidad de que la gente sienta y sepa que es responsable. Asimismo, puede manifestar celos excesivos, desconfianza e infidelidades (replicando lo que le hicieron en algún momento).

5. Injusticia

Se presenta en niños cuyos padres fueron extremadamente exigentes, fríos y autoritarios. Recuerda que como en todas las demás heridas, esto pudo haber sido o no intencional pero el niño lo interpretó así. 

En la adultez puede ser muy rígido o “cuadrado”, querer separarse de sus emociones para protegerse y no ser herido nuevamente. También suele suceder que los adultos con herida del rechazo, sientan que se sienten valorados ni respetados y que no obtienen lo que merecen (justicia).

Como puedes intuir, ningún niño elige tener una herida de la infancia y en ocasiones, por más que deseemos sanar la relación con nuestra madre (o padre, en dado caso), es complicado y este es uno de los motivos. La única manera de sanar una herida es reconociéndola y aceptándola como parte de nosotros. 

Si te interesa mejorar la relación con tu madre y tener la capacidad de verla como una mujer que también tiene heridas y que también fue niña, no dudes en escuchar esta meditación. 


¿Te gustaría que hiciéramos una meditación de algún tema en particular?

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