Ataque de pánico: qué es y qué hacer en el momento

Los ataques de pánico son una de las experiencias más intensas que puede vivir una persona. Quien los ha experimentado sabe que pueden aparecer de forma inesperada y provocar una sensación abrumadora de miedo, peligro o pérdida de control. Muchas personas creen que están sufriendo un infarto, que van a desmayarse o incluso que podrían morir. Sin embargo, aunque los síntomas son reales y muy desagradables, un ataque de pánico no suele representar un peligro físico inmediato.

Comprender qué ocurre en el cuerpo durante estos episodios y aprender estrategias para afrontarlos puede marcar una diferencia importante en la recuperación del bienestar emocional.

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es una respuesta intensa de ansiedad que aparece de forma repentina y alcanza su máxima intensidad en pocos minutos. Puede surgir ante una situación estresante, pero también cuando la persona está descansando o realizando actividades cotidianas.

Durante un ataque de pánico, el cerebro interpreta erróneamente que existe una amenaza importante. Como consecuencia, activa el sistema de supervivencia del organismo, conocido como respuesta de lucha o huida. Este mecanismo ha sido fundamental para la supervivencia humana, ya que prepara al cuerpo para reaccionar rápidamente ante un peligro. Sin embargo, en el ataque de pánico esta alarma se activa sin que exista una amenaza real.

¿Qué ocurre en tu cerebro durante un ataque de pánico?

El cerebro cuenta con estructuras encargadas de detectar posibles peligros. Cuando perciben una amenaza, envían señales para preparar al organismo para actuar. En el ataque de pánico, estas estructuras reaccionan como si existiera un riesgo inmediato.

La amígdala cerebral activa una cascada de respuestas fisiológicas que incluyen la liberación de adrenalina y otras hormonas relacionadas con el estrés. Estas sustancias provocan cambios físicos rápidos y visibles que, aunque tienen una función adaptativa, suelen interpretarse como señales de peligro por quien las experimenta.

¿Qué ocurre en tu cuerpo durante un ataque de pánico?

Uno de los cambios más evidentes es la aceleración del ritmo cardíaco. El corazón late más rápido para enviar sangre a los músculos y prepararlos para responder ante el supuesto peligro. Esto puede sentirse como palpitaciones intensas o una sensación de que el corazón está fuera de control.

La respiración también se modifica. Muchas personas comienzan a respirar más rápido y superficialmente. Esto puede provocar sensación de falta de aire, opresión en el pecho o dificultad para respirar profundamente.

Los músculos se tensan para prepararse para la acción. Como consecuencia, pueden aparecer temblores, tensión muscular, dolor en cuello y hombros o sensación de debilidad en las piernas. Además, la respiración acelerada puede producir mareo, sensación de inestabilidad o incluso la impresión de que se perderá el conocimiento.

¿Por qué los síntomas parecen tan peligrosos?

Buena parte de la intensidad de un ataque de pánico viene de cómo interpretamos esas sensaciones físicas. Cuando una persona nota que su corazón late muy rápido, puede pensar que sufre un problema cardíaco. Si siente mareo, puede creer que está a punto de desmayarse.

Estas interpretaciones aumentan el miedo y a su vez, el miedo intensifica las respuestas fisiológicas. Se genera así un círculo que alimenta el ataque de pánico y hace que los síntomas parezcan cada vez más amenazantes.

¿Cuáles son los síntomas de un ataque de pánico?

Los síntomas varían de una persona a otra, pero suelen aparecer varios de estos al mismo tiempo:

  • Palpitaciones o aceleración del corazón.
  • Sensación de falta de aire.
  • Opresión en el pecho.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Mareo.
  • Náuseas.
  • Hormigueo.
  • Sensación de irrealidad.
  • Miedo a perder el control.
  • Miedo a morir.

No todas las personas presentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad. Cada experiencia puede ser diferente.

Representación gráfica de un ataque de pánico

¿Qué hacer durante un ataque de pánico?

Estas estrategias no cortan el episodio de golpe, pero ayudan a atravesarlo con menos miedo y a que dure menos.

Reconoce que es un ataque de pánico

El primer paso es identificar lo que ocurre. Ponerle nombre a la experiencia reduce la incertidumbre y evita que la mente imagine escenarios más graves. Puede ayudarte repetir frases sencillas como “esto es ansiedad”, “mi cuerpo activó una alarma falsa” o “esto va a pasar en unos minutos”.

Respira despacio

No hace falta hacer respiraciones profundas y exageradas. Lo más recomendable es ralentizar la respiración poco a poco. Una pauta sencilla es inhalar por la nariz durante cuatro segundos y exhalar lentamente durante seis. La exhalación prolongada le indica al cuerpo que puede recuperar la calma.

Conecta con el presente

Cuando aparece el pánico, la atención suele enfocarse por completo en las sensaciones corporales. Dirigir la atención hacia el entorno ayuda a bajar la intensidad. Una técnica útil es la 5-4-3-2-1: identifica cinco cosas que puedes ver, cuatro que puedes tocar, tres que puedes escuchar, dos que puedes oler y una que puedes saborear.

Acepta las sensaciones sin luchar

Aunque parezca contradictorio, intentar eliminar las sensaciones de inmediato suele aumentar el miedo. Observarlas con curiosidad, sabiendo que van a disminuir por sí solas, favorece que bajen antes.

Háblate con compasión

La forma en que te hablas en ese momento también cuenta. En lugar de reprocharte por sentirte así, trátate como tratarías a alguien que quieres: con paciencia y sin exigirte que se te pase de un segundo a otro.

¿Qué es mejor no hacer durante un ataque de pánico?

Conviene evitar revisar constantemente el pulso, buscar información alarmante en internet o abandonar de inmediato cualquier situación que genere ansiedad. Aunque estas conductas alivian por un momento, suelen reforzar el miedo a largo plazo.

También es importante no juzgarse por experimentar ansiedad. Tener un ataque de pánico no es señal de debilidad ni de falta de control personal.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si los ataques de pánico son recurrentes, generan un malestar importante o llevan a evitar actividades cotidianas, es recomendable buscar apoyo psicológico. En la práctica, es frecuente que las personas lleguen a consulta después de meses evitando lugares o situaciones por miedo a que aparezca otro episodio.

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser una de las intervenciones más eficaces para el tratamiento del trastorno de pánico. A través de ella, las personas aprenden a comprender sus síntomas, modificar pensamientos catastróficos y desarrollar estrategias más saludables para afrontar la ansiedad.

Recuperar la calma es posible

Un ataque de pánico puede sentirse aterrador, pero comprender lo que ocurre en el cuerpo permite interpretar los síntomas de otra manera. Aunque las sensaciones son intensas, forman parte de una respuesta de alarma que, en la mayoría de los casos, no representa un peligro real.

Reconocer los síntomas, regular la respiración, conectar con el presente y buscar ayuda profesional cuando haga falta son pasos que ayudan a recuperar la confianza y a reducir el impacto de la ansiedad en el día a día.

Preguntas frecuentes sobre un ataque de pánico

¿Cuánto dura un ataque de pánico?

La mayoría alcanza su punto más alto en pocos minutos y empieza a ceder entre diez y veinte minutos después. Algunas sensaciones, como el cansancio o la tensión muscular, pueden durar un rato más.

¿Un ataque de pánico es peligroso?

Las sensaciones son muy intensas, pero un ataque de pánico en sí mismo no pone en riesgo la vida. El corazón acelerado y la falta de aire forman parte de una respuesta de alarma, no de un daño físico. Si es la primera vez que te ocurre o tienes dudas sobre tu salud, conviene que un profesional descarte otras causas.

¿Cuál es la diferencia entre un ataque de pánico y un ataque de ansiedad?

En el lenguaje cotidiano se usan casi como sinónimos, aunque no son lo mismo. El ataque de ansiedad suele construirse poco a poco frente a una preocupación concreta y puede mantenerse en el tiempo. El ataque de pánico aparece de golpe, llega a su punto máximo en minutos y muchas veces sin un motivo visible.

¿Se puede evitar un ataque de pánico?

Frenar uno que ya empezó no siempre es posible, y forzarlo puede aumentar el miedo. Lo que sí ayuda a que sean menos frecuentes es trabajar la raíz con apoyo psicológico, cuidar el sueño, moderar la cafeína y el alcohol, y practicar la respiración lenta antes de necesitarla.

¿Cómo ayudar a alguien que está teniendo un ataque de pánico?

Quédate a su lado con calma, recuérdale que va a pasar y que no corre peligro, y acompáñale a respirar despacio. Evita minimizar lo que siente con frases como “no es para tanto”. Tu tranquilidad ayuda a que regule la suya.

Redactado por:
Psic. Erika Tapia | Psicóloga clínica en CuidadosaMENTE

Referencias:

  • American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5-TR). American Psychiatric Publishing.
  • Barlow, D. H. (2014). Clinical Handbook of Psychological Disorders. Guilford Press.
  • Beck, J. S. (2021). Terapia cognitivo-conductual: Teoría y práctica. Desclée de Brouwer.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Guardando información...
Cerrar

¿Quién envía?

*Tu regalo permanecerá anónimo, sin embargo necesitamos que nos compartas tu correo para confirmarte que fue entregado existosamente

¿Quién recibe?

Mensaje Mándale un mensaje a esa persona especial (opcional)

Agregando al carrito...
Actualizando carrito...

Mi carrito