Iniciar el día con una meditación puede marcar una gran diferencia en cómo nos relacionamos con lo que viene. Cuando despertamos nuestra mente suele activarse de forma automática: pendientes, expectativas o preocupaciones aparecen antes de levantarnos de la cama. Meditar nos ayuda a crear un espacio desde el cual podemos observar todo eso, sin quedar atrapados en ellos.
Esta meditación para iniciar el día con motivación puede ser de gran ayuda para regular el sistema nervioso desde que despertamos, favoreciendo a estar más presentes y con mayor calma.
¿Qué es la motivación?
La motivación es lo que nos impulsa a hacer, lograr o avanzar. Sin embargo, no toda motivación nace del mismo lugar, y existen dos tipos: la motivación extrínseca y la motivación intrínseca.
La motivación extrínseca está relacionada con factores externos: cumplir expectativas, evitar consecuencias, obtener reconocimiento o alcanzar metas de otros. Aunque puede ser útil en ciertos momentos, cuando se convierte en la única fuente de impulso suele generar desgaste, ansiedad y una sensación constante de “no ser suficiente”
La motivación intrínseca, en cambio, surge de un deseo interno: el sentido propio de hacer las cosas, interés genuino, bienestar personal o la coherencia con nuestros valores. Es una motivación más autocompasiva pero también más fácil de perder cuando vivimos en piloto automático. Aquí es donde la meditación cobra un papel importante.
Esta meditación para iniciar el día con motivación está diseñada para ayudarte a identificar desde dónde te estás moviendo hoy y qué tipo de energía necesitas para avanzar sin desconectarte de ti.
Al practicarla, puedes comenzar el día preguntándote con honestidad: ¿qué necesito hoy?, ¿qué ritmo me es posible?, ¿qué intención quiero sostener, más allá de todo lo que “debería” hacer? Desde ahí, la motivación deja de ser una obligación y se transforma en una elección consciente.
Porque empezar el día conectando contigo puede ser el primer acto de cuidado ✨