¿Cómo poner límites en el trabajo sin sentir culpa?

Poner límites en el trabajo no es un acto de rebeldía ni falta de compromiso, es una forma de cuidar tu salud mental, energía y dignidad.

¿Cuántas veces has dicho que sí a algo que no querías solo para no “quedar mal”, por miedo a lo que otros puedan pensar de ti o por creer que eso te hace “más productivo”? Si alguna vez te ha pasado, este texto es para ti.

¿Qué significa realmente poner límites en el trabajo?

Poner límites significa comunicar de forma clara que estás dispuesto a hacer y qué no, qué necesitas, qué te sobrepasa o genera incomodidad. Sirven para protegerte y para cuidar lo que es importante para ti.

Solemos crecer asociando el valor personal con el sacrificio constante. Aprendimos que decir “sí” era ser responsables y que decir “no” era fallar. En realidad, los límites cumplen tres funciones esenciales:

  • Protegen tu salud física y emocional
  • Ordenan tus prioridades
  • Enseñan a los demás cómo quieres que te traten

Los límites están relacionados con menor desgaste laboral y disminuye el riesgo de burnout. Puedes revisar información respaldada por la OMS sobre el síndrome de burnout aquí.

Beneficios de poner límites en el trabajo

Cuando aprendes cómo establecer límites sin culpa, empiezas a notar cambios concretos:

  • Es una manera de proteger tu salud física y mental, disminuyendo el estrés
  • Se genera un ambiente de trabajo con relaciones sanas en donde exista respeto, comunicación y confianza
  • Mayor productividad al enfocarte en lo primordial y en las tareas que te corresponden
  • Se logra un balance en tu vida, en donde atiendes otras áreas. Por ejemplo: cuidar tu salud, dormir mejor, salir con amigos o tener tiempo de recreación
  • Se refuerza tu autoestima y seguridad. Ya que sabes que tu valor no está únicamente en lo que haces sino también en lo que eres

Si los límites son saludables, ¿por qué me siento culpable?

La culpa aparece porque tu mente interpreta que estás fallando a alguien. Las razones más comunes son:

  • No estás acostumbrado a ponerlos límites
  • Temes que haya consecuencias negativas
  • Piensas que va a cambiar el valor o la percepción que tienen los demás de ti, ya que muchas veces puedes permitir o ceder para sentirte reconocido, visto o que piensen que eres “muy profesional”
  • Aprendiste la cultura del sacrificio y de “ponerse la camiseta”

La culpa surge por la creencia de que estás fallando y no significa que estés haciendo algo incorrecto. Aquí es importante explorar estos pensamientos con detenimiento.

Preguntas para reflexionar

  • ¿De dónde viene tu “debería cumplir”?
  • ¿Qué te imaginas que puede pasar si pones límites?
  • ¿A quién crees que le estás fallando si pones límites?
  • ¿Aceptas tareas o compromisos que te generan estrés o malestar?
  • ¿Qué estás permitiendo por miedo o culpa?
  • ¿Cuáles son los costos de aceptar algo cuando no quieres?

¡Alto!

Tómate un momento para prestarle atención a tu respiración y a las sensaciones en tu cuerpo después de ver tus respuestas.

La suma de lo que permites te puede llevar a descuidarte, vivir en tensión, tener presión, sentirte rebasado y todo esto puede desencadenar en burnout.

El trabajo es importante porque forma parte de nuestra vida pero no lo es todo. Recuerda que eres más que tu trabajo y este no te define. No es normal ni sano estar tratando de resolver o hacer muchas cosas a la vez, hay que aceptar la finitud. No puedes hacer todo porque no hay tiempo ni vida que te lo permita.

Persona levantando la mano, simulando que está poniendo límites

Plan de acción para empezar a poner límites hoy

Para que puedas establecer límites sin culpa es fundamental que tengas claro qué es importante para ti además del trabajo y darte cuenta de cómo te estás cuidando en las diferentes áreas de tu vida (personal, social, física, intelectual, espiritual).

Cada persona tiene límites y necesidades diferentes. Por eso, algo que te puede ayudar es:

  • Escoge tus actividades importantes
  • Identifica cuáles son tus no negociables (aquellos aspectos en los que no estás dispuesto a ceder).
  • Cuida tus tiempos; establece horarios para que los demás sepan cuándo estás disponible
  • Conecta con tu respiración para ponerte atención y ser consciente de las emociones y sensaciones presentes
  • Identifica tus necesidades
  • Aprende a ser selectivo
  • No tienes que responder a lo que te piden de manera inmediata, atrévete a pedir tiempo: “Déjame pensarlo”, “Necesito revisar mi agenda”

Los límites implican tres posibilidades: decir que no, decir que sí y negociar. Definir los puntos anteriores te puede servir de guía para expresarte de manera asertiva.

¿Cómo poner límites a las personas en el trabajo de forma asertiva?

La asertividad es comunicar de forma clara, directa, respetuosa y en primera persona. Ejemplo: Entiendo que es urgente, pero ahora mismo tengo otras tareas asignadas. ¿Podemos revisar prioridades o ver quién más puede apoyar?”

  • Sé firme y congruente. Si ya decidiste lo que es importante para ti, cuídalo y dile a los demás lo que les dijiste desde un inicio
  • Escucha de manera activa. Muestra interés en lo que el otro te está diciendo para que puedas entenderlo mejor, dejando de lado las interrupciones y los juicios. En ocasiones podemos predisponernos y cerrarnos ante la posibilidad de mantener un diálogo y negociación.

La negociación consiste en que, cuando una de las partes involucradas o más están en desacuerdo, se busque la mejor solución, donde no se dejen de lado las prioridades de cada quien.

Los límites liberan y ordenan. Hablar de límites es hablar de cómo cuidarte, quererte y respetarte. Tienes derecho a ser tu prioridad, expresarte y que tus necesidades sean tan importantes como las de los demás.

En caso de que sea complicado establecer los límites, puedes recurrir a tu líder o a recursos humanos para que sirvan como facilitadores y puedas tener el respaldo que necesitas. Los límites generan un ambiente de bienestar y respeto pues les haces saber a los demás cómo quieres que te traten.

Y si notas que la culpa, el miedo o la ansiedad son persistentes, un proceso terapéutico puede ayudarte a trabajar las creencias que te impiden cuidar de ti.

¿Cómo poner límites ante situaciones que desagradan o incomodan?

Para establecer límites no es necesario decir que no, hay muchas otras formas:

  • No responder correos fuera de tu horario de trabajo
  • Agendar reuniones respetando tu tiempo de comida
  • Eliminar o silenciar las aplicaciones que se relacionan con tu trabajo cuando sales de la oficina y reactivarlas al día siguiente
  • Si estás trabajando, respeta tus tiempos para comer, ir al baño y tomar una pausa activa para no saturarte
  • Si trabajas desde casa, trata de destinar un espacio exclusivo para tu área de trabajo y no volver allí una vez que tu jornada haya terminado
  • Si te piden ayuda en algo que no te corresponde es válido decir: “Eso no está dentro de mis tareas”

Al inicio puede ser difícil y tal vez no salga como esperabas pero no te desanimes, no dejes de hacerlo porque “lo que se permite, se repite”. Si quieres generar un cambio en tu vida, recuerda que los límites los estás poniendo para vivir mejor.

Cuidarte no es un lujo, es una necesidad porque todo ser humano antes de tener un trabajo tiene dignidad.

¿A qué te comprometes contigo mismo a partir de hoy?

Preguntas frecuentes sobre poner límites en el trabajo

¿Cómo poner límites sin parecer grosero?

Usa frases en primera persona, explica tu situación y mantén un tono respetuoso. La claridad no es agresividad.

¿Es normal sentir culpa al poner límites?

Sí, especialmente si no estás acostumbrado. La culpa suele aparecer cuando rompes patrones antiguos.

¿Cómo poner límites a mi jefe?

Enfócate en prioridades y carga de trabajo. Habla desde la organización y la eficiencia, no desde la queja.

¿Qué hago si ignoran mis límites?

Refuerza tu postura con coherencia. Si el problema persiste, busca apoyo institucional.

¿Poner límites puede afectar mi crecimiento laboral?

No cuando se comunican con profesionalismo. De hecho, suele fortalecer tu imagen de responsabilidad y claridad.

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