¿Primera sesión de terapia? Esto es lo que necesitas saber

Si ya agendaste tu primera sesión de terapia o todavía lo estás pensando, primero quiero decirte algo: estás dando un gran paso. Buscar apoyo psicológico no es señal de debilidad, es un acto de cuidado y amor hacia ti. Te acerca a tu bienestar.

¿Es normal sentir miedo antes de la primera sesión de terapia?

Sí, y es mucho más común de lo que parece. Es normal que tengas dudas sobre lo que pasará y que sientas estrés, miedo, ansiedad o hasta ganas de cancelar. Te estás enfrentando a algo nuevo. Vas a ver por primera vez a alguien que no conoces y que no te conoce, y le vas a contar cosas íntimas. Cualquiera se pondría nervioso.

Respira.

La terapia es un espacio para conocerte, escucharte y aprender más de ti. No es un interrogatorio, no es un juicio y no tienes que tener todo claro para entrar. Esta guía es para que llegues a tu primera sesión con menos incertidumbre y más tranquilidad.

¿Qué pasa en la primera sesión de terapia?

Olvídate de la imagen típica en donde te acuestas en un diván y tienes que contar toda tu infancia en 50 minutos. La primera sesión es, sobre todo, una sesión de conocimiento mutuo. Este primer encuentro le permite a tu terapeuta saber más sobre tu motivo de consulta y sobre la historia que rodea lo que estás pasando.

1. Tu terapeuta quiere entender tu motivo de consulta

No necesitas un discurso perfecto, usar las palabras “correctas” o sonar muy formal. Te hará preguntas abiertas y sencillas para entender por qué estás ahí: ¿cómo te has sentido últimamente?, ¿desde cuándo te sientes así?, ¿qué ha cambiado en tu vida, tu sueño, tu apetito, tu energía, tus relaciones?, ¿qué te gustaría que fuera diferente?

Compartir tu historia y tus emociones puede generar incomodidad o resistencia, sobre todo al inicio. Es natural. Recuerda esto: ese desconocido frente a ti es un profesional que está ahí para acompañarte, no para juzgarte. Lo que hablas está protegido por la confidencialidad, un acuerdo que tu terapeuta debe explicarte desde el inicio, junto con sus límites legales y éticos, como las situaciones en las que existe riesgo para tu vida o la de otra persona.

No tienes que contarlo todo el primer día. Ve a tu ritmo. Si algo te duele demasiado para decirlo hoy, puedes decir: “esto aún no me siento listo para contarlo”. Eso también es parte del proceso.

2. Te explicará cómo va a funcionar la terapia

Esta parte es muy importante y a veces se olvida. La primera sesión de terapia también es informativa. Tu terapeuta te debe explicar con claridad los acuerdos y las reglas básicas del trabajo, lo que en psicología se llama encuadre:

  • Tiempo y frecuencia: cuánto dura cada sesión, que generalmente es entre 45 y 60 minutos, y cada cuánto se verán, si será semanal o quincenal.
  • Políticas de cancelación y pago.
  • Método de trabajo: cómo trabaja, qué enfoque utiliza y qué puedes esperar de las sesiones. Algunas terapias son más conversacionales, otras incluyen ejercicios, tareas o actividades entre sesiones.
  • Confidencialidad y sus límites: hasta dónde llega y en qué casos puede romperse.

Si algo no te queda claro, pregunta. Es tu derecho.

3. Empezarán a trazar un camino: los objetivos terapéuticos

En esta primera sesión de terapia es posible que hablen de objetivos. No te preocupes si no los tienes claros. Mucha gente llega diciendo “solo sé que no me siento bien” y eso es más que suficiente.

Los objetivos terapéuticos no son una exigencia, son una brújula. Sirven como guía para ti y para tu terapeuta, una manera de trazar un camino que les ayudará a saber hacia dónde van y a identificar los cambios que vas teniendo. Se construyen en conjunto. Pueden ser tan concretos como “quiero aprender a manejar mis ataques de ansiedad” o tan amplios como “quiero entenderme mejor”. Irás descubriéndolos y ajustándolos con el tiempo.

4. Qué sí y qué no puede hacer un terapeuta

El terapeuta no te dará consejos ni te dirá qué hacer con tu vida. Su trabajo es acompañarte, a través de la escucha, para que tú encuentres tus propias respuestas. Es más como entrar a una cueva oscura que no conoces bien. Tú la recorres, y el terapeuta va a tu lado alumbrando con una lámpara para que puedas explorar las opciones que tienes, verlas con más claridad y elegir lo mejor para ti.

Un punto clave, y aquí está la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra: un psicoterapeuta no te puede medicar. Eso lo hace un psiquiatra, que es médico. Si durante la evaluación se identifican malestares, consecuencias y afectaciones importantes en tu funcionamiento diario, tu terapeuta te lo hará saber y podrá sugerirte una valoración psiquiátrica para ver si es necesario un trabajo multidisciplinario. Terapia y medicación no compiten, cuando se necesitan, se complementan.

¿Qué preguntas puedes hacerle a tu terapeuta en la primera sesión?

La terapia no es un espacio donde solo uno pregunta y el otro responde. Así como tu terapeuta te hará preguntas, tú también puedes preguntar. De hecho, es muy recomendable que lo hagas. Puedes preguntar cosas como:

  • ¿Cómo trabajas habitualmente?
  • ¿Cómo sabremos que estamos avanzando?
  • ¿Qué pasa si siento que no estoy mejorando?
  • ¿Qué experiencia tienes con lo que me está pasando?
  • ¿Qué puedo hacer entre sesiones?

Siéntete libre de decir tus dudas. Conocer la manera de trabajar de tu terapeuta te ayudará a sentirte más seguro.

¿Cómo saber si “hiciste clic” con tu terapeuta?

La relación con tu terapeuta es fundamental. Es lo que la psicología llama alianza terapéutica y es uno de los factores que más determina que la terapia funcione. Ese vínculo requiere tiempo y confianza para crearse, no siempre aparece en los primeros cinco minutos.

Presta atención a algo más que las palabras, ponle atención a las sensaciones de tu cuerpo: ¿cómo te sientes durante y después de la sesión?, ¿esa ansiedad y ese nerviosismo con los que empezaste disminuyeron un poco?, ¿te sentiste acompañado y escuchado?, ¿sentiste que te interrumpían, que minimizaban lo que decías o que te juzgaban?

Sentir que hiciste clic, que hay calidez, respeto y confianza, te permitirá abrirte más. Si no sientes ese clic, es válido. No todos los terapeutas son para todas las personas y está bien decirlo y buscar otra opción. Eso no es un fracaso.

primera sesión de terapia

Cómo prepararte para tu primera sesión de terapia

Prepararte no significa ensayar lo que vas a decir. Significa cuidarte para que la experiencia sea más llevadera. Estás comenzando un camino en el que vas a estar acompañado para explorar y elegir, así que llega con la mente abierta y con curiosidad.

Antes de la sesión

1. Anota por qué pediste la cita. No tiene que ser perfecto. En una hoja o en tu celular escribe dos o tres cosas que te han estado afectando. Por ejemplo: “me cuesta dormir, discuto mucho con mi pareja, me siento sin energía”. Si te pones nervioso, podrás leerlo.

2. Haz una lista breve de tu historia relevante. Medicamentos que tomas, si has ido a terapia antes, antecedentes de salud mental importantes en tu familia si los quieres compartir. No es obligatorio, pero ayuda a tu terapeuta a tener contexto.

3. Organízate. Verifica si tu cita es presencial o de terapia psicológica en línea. Si es en línea, busca un lugar privado, con buena conexión y donde nadie te interrumpa. Si es presencial, llega 10 minutos antes para ubicar el lugar y no entrar corriendo.

4. Valida tus emociones. Date permiso de sentir nervios. Puedes hacer un ejercicio de respiración sencillo antes de entrar: inhala 4 segundos, sostén 4, exhala 4. No necesitas llegar calmado, solo llegar.

Durante la sesión

1. Sé honesto dentro de lo posible. No tienes que adornar nada. Entre más sincero seas sobre lo que sientes, mejor podrá ayudarte.

2. Si no sabes qué decir, dilo. Un “no sé por dónde empezar” es un excelente inicio. Tu terapeuta sabrá guiarte.

3. No te preocupes por llorar, quedarte en blanco o reírte por nervios. Todo eso es bienvenido en terapia. No hay una forma correcta de comportarse.

Después de la sesión

1. Date un espacio. No agendes algo muy demandante justo después para que tengas tiempo de regresar poco a poco a la rutina. Camina un poco, toma agua, escribe cómo te sentiste. Es común salir con muchas emociones revueltas, aliviado, cansado o con más claridad.

2. Reflexiona. Pregúntate: ¿me sentí escuchado?, ¿entendí cómo vamos a trabajar?, ¿me sentí respetado?, ¿quiero volver?

3. No esperes una solución mágica inmediata. La terapia es un proceso. La primera sesión no resuelve todo, pero planta la semilla.

¿Qué esperar al salir de tu primera sesión?

Tomar a terapia por primera vez requiere valentía. Estás eligiendo mirarte con honestidad y pedir acompañamiento. Y aun así, a veces no es lo que esperabas. Quizá esperabas salir con todas las respuestas y sales con más preguntas. Eso también es normal. No te des por vencido.

Tampoco hay garantía de que te sientas cómodo con el terapeuta que elegiste, aunque sí puede acercarte mucho a eso que buscas. Si sientes que no es compatible contigo, puedes buscar otro o pedir un cambio. Hacerlo es parte de cuidar tu proceso.

La psicoterapia transforma, pero no es inmediata ni mágica. Los resultados necesitan tiempo y constancia, y dependen también de tu compromiso y tu participación, porque es un trabajo colaborativo. 

A terapia va quien quiere entenderse y resolver lo que le pesa, y eso, de nuevo, es un gran acto de valentía y de amor propio. Si ya diste el primer paso, felicítate. Estás comenzando un camino en donde no estarás solo. No necesitas estar peor para merecer ayuda, ni estar mejor para empezar.

Y si después de leer este artículo te dieron ganas de comenzar, aquí estamos para ti. Y si aún no estás seguro de esta decisión, te compartimos un articulo con algunos de los beneficios de tomar terapia.

Preguntas frecuentes sobre la primera sesión de terapia

¿Cuánto dura la primera sesión de terapia?

Entre 45 y 60 minutos en la mayoría de los casos, igual que las sesiones siguientes. Algunos terapeutas destinan un poco más de tiempo a la primera cita porque incluye la evaluación inicial y la explicación del encuadre. Confirma la duración cuando agendes, sobre todo si es terapia psicológica en línea.

¿Qué preguntas hacen en la primera sesión de psicología?

Preguntas abiertas sobre tu motivo de consulta: cómo te has sentido, desde cuándo, qué cambió en tu vida, tu sueño, tu apetito o tus relaciones, y qué te gustaría que fuera diferente. También es probable que te pregunten por tu red de apoyo, por tu historia de salud mental y por experiencias previas en terapia. No hay respuestas correctas ni incorrectas.

¿Tengo que contar todo desde el primer día?

No. Puedes ir a tu ritmo y decir con claridad qué no te sientes listo para hablar todavía. Un buen terapeuta respeta ese límite y lo toma como información valiosa, no como un obstáculo.

¿Puedo cambiar de psicólogo si no me siento cómodo?

Sí, y es más frecuente de lo que se cree. La alianza terapéutica es uno de los factores que más influyen en los resultados, así que si después de dos o tres sesiones no sientes confianza, puedes comentarlo en sesión o buscar a otro profesional. Cambiar de terapeuta no es empezar de cero, es afinar la búsqueda.

¿Cuántas sesiones necesito para notar cambios?

No hay un número fijo. La psicoterapia puede ser breve, de algunas semanas o meses, cuando se trabaja un problema puntual, o más larga cuando se abordan temas complejos o de años. Muchas personas notan cierto alivio en las primeras semanas, aunque los cambios sostenidos aparecen con constancia. Tú y tu terapeuta revisan juntos los objetivos terapéuticos y el ritmo del proceso.

Redactado por:
Psic. Laura Arías | Psicóloga clínica en CuidadosaMENTE

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